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LOS DESAFÍOS ESTRUCTURALES PARA EL BICENTENARIO DEL PERÚ EN EL 2021

Empezo la campaña para  las elecciones y urge tener horizonte programatico muy claro, de los contrario volveran los mismos de siempre, o apareceran los improvisados con dinero oscuro y que nada bueno le proponen al país. En el 2010 presentamos una propuesta sobre el Bicentenario, que hoy renovamos para poner la cuota de ideas y programa a la renovacion de la politica 

César A. Torres Nonajulca

Perú Humanista

La campaña electoral del 2016-2021 ofrece al país la oportunidad histórica de avanzar como una nación unificada que genere trabajo y bienestar para sus ciudadanos; brindando este proceso la oportunidad de ir construyendo una vida mejor.  Para ello es necesario asumir desafíos estructurales

Tan importante como afirmar  crecimiento económico y erradicar la pobreza tener un verdadero Estado regulador, y un sistema político con partidos fuertes, que se conviertan en actores relevantes cuyas capacidades pasen por representar a los ciudadanos, enriquecer el debate público y formar a los líderes que deberán conducir al país con eficiencia y valores éticos en un mundo complejo y competitivo. Nuestra democracia será fuerte solo cuando hayamos construido una institucionalidad partidaria sólida y una renovada cultura política, acorde con los desafíos de nuestro tiempo.  

Avanzar hacia este escenario Perú debe seguir insertándose ventajosamente en el mundo globalizado. Los jóvenes, las mujeres y los sectores sociales emergentes configuran la nueva clase media que, con su trabajo y esfuerzo, venció a la crisis y a la violencia y se erige hoy como el soporte de la gran transformación social y económica del Perú.

 1.    Un Estado Regulador transparente al servicio del ciudadano 

El Estado Regulador debe funcionar con leyes y normas que le permitan  eficiencia y transparencia en sus tres niveles: nacional, regional y local; proporcionar servicios básicos de seguridad, justicia, educación y salud a todos los ciudadanos sin distingos, basado en políticas de derechos, equidad de género e  interculturalidad.

Debe profundizarse la descentralización, capacitando y fortaleciendo  liderazgos para gestiones públicas de calidad, con una visión unitaria del país; con una cultura empresarial del éxito, auténtica vocación de servicio.

El estado debe invertir en la formación de servidores públicos calificados y comprometidos e implementaremos la carrera del funcionario público, un sistema que permita a los mejores cuadros y recursos humanos del país ser atraídos a la función pública para poner al Estado al servicio del ciudadano.  

Renovación de la política a todo nivel. Nueva ley electoral para que la representación electoral se renueve cada  dos años, no exista la reelección indefinida y se fortalezca la  cultura y organización de partidos nacionales.

 2.    Un país con crecimiento económico que distribuya mejor la riqueza

 El desarrollo económico del Perú debe ir más allá de la inversión minera o de recursos naturales. Debe promover la inversión para incorporar a las mayorías a cadenas productivas a fin de que éstos sientan los beneficios del mercado y la modernidad.

Todo contrato de inversiones en regiones debe incluir la consulta previa, y el respeto a los recursos naturales

Promover la pequeña y micro empresa, sustento de la economía del país, promoviendo su competitividad y su articulación con las empresas medianas y grandes. El norte económico debe ser la inclusión productiva y no el asistencialismo.  

La reforma fiscal debe ser sobre la base de más impuesto al que más tiene, evitando la  concentración de la riqueza de  unos pocos, frente a la pobreza de las grandes mayorías.

3. Priorizar educación y salud para más y mejor inclusión social  

Es la mujer y el niño el segmento más ignorado por la política y la gestión pública.  Ello tiene que cambiar radicalmente. Un cambio estructural es que las mujeres y los niños sean prioridad número uno del país. Cero violencias hacia la mujer en todo el país. Educación temprana promovida desde el Estado y la familia.

Capacitación productiva a los jóvenes que juegan un papel esencial en el cambio económico, social y político. Mejorar calidad educativa pública en todos los niveles: inicial, primaria, secundaria y superior.  Destinar recursos para el desarrollo de la ciencia y la tecnología a fin de apuntalar la competitividad del país,  y articular la educación superior (tecnológica y universitaria) a la empresa y a la estructura productiva de la economía peruana.   

Acceso universal en salud, con redes sanitarias cuyo modelo de atención este basado en la responsabilidad del estado de cubrir dignamente el aseguramiento de cada peruano. El MINSA debe asumir la inversión de mejores servicios asistenciales, así como políticas y programas de promoción de la salud. Debe funcionar para un mejor sistema de salud, mecanismos de unificar a todos los entes prestadores de servicios de salud, y en forma complementaria las alianzas público-privadas.

Reforma del mercado de  la salud con partición activa de los Colegios Profesionales de  salud para regular la practica privada
  

4.   País seguro y pacífico sin narcotráfico y remanentes derrotados

El incremento de la delincuencia y  la violencia  (Sicariato, consumo de drogas, pandillaje, asaltos, violaciones)  es un problema serio que debe enfrentarse con decisión para que los hogares peruanos puedan vivir con paz y tranquilidad. La existencia de carteles de la droga es la mayor amenaza a la seguridad y al futuro del país. Frenar el crecimiento del narcotráfico es prioridad para evitar estar dominados por las mafias de la droga, ello implica mejores estrategias en las regiones donde se cultiva y procesa la coca, así como políticas de incentivos productivos a las familias de esas zonas en conflicto. Erradicar el narcotráfico debilita y derrota a los remanente del terrorismo, los aísla y les quita base social.

5.   Un Estado con ética pública 

Desarrollar alta intolerancia social frente a la corrupción y al delito.   El Estado debe tener instituciones que funcionen con cultura de respeto a la ley; permitiendo que los ciudadanos tengan la garantía de  autoridades con valores éticos. Para ello es  necesario leyes y normas que castiguen en forma ejemplar y de por vida a toda autoridad o funcionario que robe o corrompa procesos en beneficio propio. Cero tolerancias a la corrupción y penas efectivas 

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